
La escencia se vuelve inconsolable, indomable. Siempre fue asi muda y llena de ruido, con una fortaleza unica para jamas ser quebrada por nada ni nadie, nadie encontraria su frecuencia con el minimo esfuerzo al que estan acostumbrados. Ni eso, ni nada. El ruido comienza a dar vueltas y a girarse sobre si mismo, llegando a puntos ciegos y sin retorno conocido. Entre tanta sequia y tantas polvaderas hechas tornados, sigue escondida, sin saber de que, mas vale prevenir que lamentar. Detesta ponerse a llorar, pero a menudo lo hacen con o sin intencion, la fortaleza sigue en pie, casi a pedazos, pero queda.
Espera a ver cuando la luz salga de la oscuridad, en ese momento veras que nada de lo que pasaba valia la pena, esos molestos ruidos, esas heridas y raspones que te hacias al pasar, esos ecos que te acosaban al dormir no son nada comparado con levantar los parpados para observar que las cosas no tienen forma, solo son, estan ahi existiendo porque asi lo crees.
En tanto ruido sale un universo, de un universo sale mas ruido y asi siguen las cosas, ¿como siempre?
Que el fuego consuma casi tan frio como el grado bajo cero, que aun asi la vida sigue y que no se detendra por una orden que se anulo antes de ser exclamada. Viene de la lluvia y se esconde entre el suelo y el cielo. Tienes que verlo.
No querras romper su fortaleza, significaria romperte a ti mismo, sus heridas son de los demas tanto como propias, asi son las cosas, de todo y nada.

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